Toulouse. El Palacio de Justicia de Toulouse. El Parlamento, La Catedral y el Capitolio

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Un viaje jurídico por Francia debe incluir una visita a la imprescindible ciudad de Toulouse. Es una gran urbe y tal condición se muestra antes de llegar a su centro histórico. Grandes avenidas, intrincados laberintos de asfalto. Carteles y un enorme movimiento en cualquier dirección. Toulouse es la ciudad que se convirtió en la ciudad rosa por sus fachadas y edificios de ladrillo. Es una ciudad vital, cosmopolita y moderna. Toulouse se creó junto a un vado natural del río Garona. Antes de la creación de la ciudad romana en el año 52 aC, estos primeros meandros formados por el Garona atrajeron a las poblaciones antiguas como los volcas tectósages que Estrabón nos relata en sus viajes.

Ribera del Garona Toulouse hacia 1853-1876

Toulouse se vuelve poderosa por estar situada entre el Atlántico y el mar Mediterráneo, entre Narbona y Aquitania, entre los Pirineos y el valle del gran Garona. En aquella ciudad romana fue martirizado San Saturnino (Saint Sernin), primer obispo de Toulouse, a los pies del templo capitolino. Los visigodos la eligieron como capital de su basto reino allá por el siglo V. Desplazados por los francos, durante la Edad Media, Toulouse es cruzada, guerra contra el catarismo y territorio de condes. Escenario de lucha entre señores feudales del norte y sur, de los partidarios del rey Felipe II de Francia y de los Saint Gilles, condes de Toulouse. Es el Languedoc, es Occitania, el país donde se habla la lengua de oc. Es camino de peregrinos. Es cuna de una de las universidades más antiguas de Europa. Toulouse es historia del derecho, de su Parlamento y el Capitolio.

Como gran ciudad que es Toulouse, la cuarta de Francia, será imposible intentar visitar y resumir toda la historia y lugares en una única entrada, por ello nos centraremos solo en varios de sus legendarios sitios: el Palacio de Justicia de Toulouse, la Catedral de Saint-Etienne y el Capitolio. Tres centros de poder que marcaron la historia de esta región francesa.

Buscando su historia jurídica no podemos hacer otra cosa que dirigirnos al lugar de su mítico parlamento, al Palacio de Justicia de Toulouse. Los Parlamentos (Parlements) en Francia durante el Antiguo Régimen, eran los tribunales superiores encargados de administrar la justicia real en las provincias.

El Palacio de justicia de Toulouse. De castillo a Parlamento de justicia

El Palacio de Justicia de Toulouse se encuentra entre la Place du Salin, la Place du Parlement y Allée Jules Guesde. Está compuesto por un conjunto de edificios construidos en diversas épocas y estilos. Donde hoy se encuentra el Palacio de Justicia de Toulouse, nació su parlamento medieval. Cierto es que de que aquellos primeros tiempos, a simple vista, poco podemos ver en pie. Y es que un edificio moderno completa la fachada del palacio de justicia que debemos recorrer por toda la manzana para encontrar sus diferentes accesos. Pero todo tiene su historia.

En una ciudad como Toulouse no podía faltar una fortaleza, de ahí que, apoyado contra la muralla romana del siglo IV, los condes de Toulouse erigieron en el siglo XI una imponente fortaleza destinada a defender la entrada sur de Toulouse, el camino hacia el Mediterráneo, la ruta a Narbona, era el castillo de Narbona, château Narbonnais.

Cuando el condado de Toulouse perdió su independencia tras la firma del Tratado de Meaux en 1229 y se unió a los dominios de casa real francesa, el castillo de Narbona, se convirtió en el palacio real de Toulouse.

Abajo en el fondo, las torres del castillo de Narbona en Toulouse. Archivo Municipal. 1516-1517

La última palabra en temas de justicia descansaba en el rey, así, el primer Parlamento real se encontraba en París junto a la corte y comienza a denominarse como tal durante el reinado de Louis IX o San Luis (1214-1270) hacia el siglo XIII. Estaba compuesto por oficiales de la corte, balies o senescales reales, poseía el poder delegado de impartir justicia en nombre del rey y actuaba como tribunal de apelación civil y penal de instancias inferiores. En ese primer parlamento, incluso, existía una sección de expertos para conocer de los asuntos relativos al derecho que provenía del sur de Francia, el derecho escrito, inspirado en el derecho romano, frente al del norte, derecho consuetudinario, el de París.

En Occitania, primaba el derecho escrito, herencia del derecho romano. El Breviario de Alarico o Lex Romana Visigothorum, que contiene la recopilación de extractos del Código de Teodosio y la jurisprudencia clásica, es decir, el derecho romano post clásico y vulgar que aplicaban los visigodos, fue promulgado en el año 506 siendo Tolosa o Toulouse la capital del reino visigodo. Este derecho siguió vigente durante todo el período franco. Pero fueron sobre todo las compilaciones de Justiniano las que formaron la base de la ley aplicada diariamente por los jueces. El llamado Corpus Iuris Civilis obra compilatoria dirigida por el emperador bizantino Justiniano entre 527 – 565, un monumento al derecho y el texto más influyente de la historia jurídica, fue redescubierto en el siglo XI en el norte de Italia entre Pisa y Bolonia y se extendió durante todo el siglo siguiente a través de los países del sur y, luego, en toda Europa. 

La Universidad de Toulouse fue, también, creada por el Tratado de Meaux de 1229 y se convirtió durante el siglo XIII, en lugar de irradiación de las leyes explicadas por los doctores tholosani que rivalizaban con los maestros de Bolonia. La enseñanza de leyes creó la famosa reputación de la Universidad de Toulouse, una especialización que duró hasta el siglo XIX. Un proverbio del siglo XVI ilustra su fama: «París para ver, Lyon para tener, Burdeos para gastar y Toulouse para aprender»

Lit de justice del rey Carlos VII en Vendôme en 1458. Una Lit de Justice era una sesión de un parlamento donde acudía el rey para el registro de edictos reales.

Por todo ello, no es de extrañar que el segundo parlamento con poder delegado creado en Francia fuese el parlamento al sur, el Parlamento de Toulouse. La petición de un propio tribunal real superior o de apelación fue una constante reivindicación de los tolosanos donde ni la lengua ni el derecho eran los del norte, ello unido a la lejanía de la capital de reino.

El Parlamento de Toulouse fue autorizado en 1443 por el rey Carlos VII siguiendo el modelo de París y se estableció en aquel castillo de Narbona en Toulouse. Tras su creación se fueron creando parlements en otras ciudades de Francia, Burdeos, en 1462, luego Guyenne, Gascogne, Landes, Agenais, Béarn y Périgord, sin embargo, el de París siguió siendo el tribunal de mayor importancia en el reino, como en la actualidad. El de Toulouse se reunió por primera vez, el 4 de junio de 1444. Estaba compuesto 17 parlamentarios, con 2 presidentes, consejeros laicos y clérigos, un fiscal, un abogado general y un secretario. El Parlamento poseía competencia para conocer asuntos de casi todo el sur de Francia. En 1492, se abrió la llamada «Grand Chambre» en el castillo: era la gran sala de audiencias que hasta hoy no ha cambiado de ubicación aunque si de aspecto.

Más tarde, en 1549 el rey Enrique II, debido a la degradación sufrida por el ancestral castillo de Narbona, ordena la demolición de la parte antigua del edificio medieval con la intención de que se reconstruyese al nuevo estilo renacentista, cosa que no llegó a completarse. En 1576, el lugar despejado por las demoliciones fue concedido para su uso a comerciantes. En consecuencia, los edificios y dependencias del Parlamento se desarrollarán de manera anárquica hacia la zona este, en el sitio actual de la cour d´appel (tribunal de apelación) en la plaza Salin, en el centro de un animado barrio comercial y centro del poder.

El ingeniero François de Garipuy en un informe con 113 folios del año 1778 proporciona una descripción detallada del Palacio y el Parlamento en vísperas de la Revolución donde indica que todo el conjunto arquitectónico es un laberinto de adosados y añadidos. Los suelos y paredes estaban «defectuosos y agrietados» y «atacados por salitre». Los bancos, paneles y tapices «todos podridos». El Palacio es un lugar «del cual es casi imposible encontrar la salida». En 1783, el arquitecto Jean-Arnaud Raymond propuso un plan de reconstrucción y el último vestigio del castillo de Narbona y su torre del reloj que era la antigua prisión, fueron demolidos (1788). Tras la Revolución francesa y la reorganización de la justicia, en 1811 se reconstruyó el Palacio de Justicia de Toulouse. Ampliándose con un Tribunal Penal- Cour d´assises en 1831, un Tribunal de Apelación hacia 1833, una prisión en 1827, luego gendarmería y el Tribunal de Primera Instancia en 1851. Todo este conjunto es obra del arquitecto Jean Pierre Laffon y es de estilo neoclásico.

Consecuencia de aquellas remodelaciones es que las pequeñas calles, plazas, portadas y los vestigios del antiguo castillo de Narbona mezclados con los edificios judiciales, desaparecieron. Las obras causaron la destrucción de la mayor parte de los antiguos edificios del Parlamento, así como de varias casas y monumentos, como la puerta de la Inquisición. También crearon la plaza actual conocida como Place du Salin. Sin embargo, en el lado oeste de la plaza, junto al palacio de justicia, aún podemos ver el diseño de la antigua calle de la Inquisición, con los antiguos edificios de la Inquisición o la casa Seilhan y el Hôtel Chalvet.

En la casa Seilhan es donde el predicador castellano Domingo de Guzmán, Santo Domingo, se instaló con varios compañeros en la casa familiar de uno de ellos, Pierre Seilhan, vicario del conde de Toulouse, quien en abril de 1215, legó a Santo Domingo, como jefe de la comunidad, la propiedad de la casa como parte de la herencia de Pierre Seilhan. Es el lugar donde nació la orden de los dominicos, predicadores o jacobinos. La casa sirvió para albergar a los dominicos que estaban al servicio de la Inquisición por ello se le llama Casa de la Inquisición.

En 1994 con la idea de actualizar el Palacio de Justicia de Toulouse se elaboró un ambicioso plan de reestructuración que, tras el derribo de parte de la zona de la antigua gendarmería, supuso encontrar las antiguas murallas romanas donde se elevaba el castillo de Narbona.

Después de trece años de trabajo, el palacio de justicia volvió abrir sus puertas en marzo de 2008. Las nuevas estancias y su diseño inspirado en el primer castillo, respetando las edificaciones del siglo XIX, son obra del arquitecto Pascal Prunet. La zona de excavaciones arqueológicas ha sido respetada y convertida en museo visitable en un determinado horario, Museo del Palacio de Justicia o la ciudad enterrada. El resto del edificio, normalmente, es posible visitarlo durante las Jornadas de Patrimonio Europeo.

El Palacio de Justicia de Toulouse es una mezcla de estilos y épocas entre el pasado y el presente. El nuevo edificio tiene dos grandes fachadas de vidrio y ladrillo con el color de Toulouse expresando «transparencia» y la «permanencia» de la justicia. Destaca el cilindro con ventanas estrechas a modo de torre medieval que alberga en su interior varias salas de audiencias.

En el interior del conjunto sobresale la Grand Chambre. Es la sala más antigua del palacio de justicia, construida hacia 1492. Actualmente se usa para algunas audiencias solemnes. Posee una capilla, decorada con el Bautismo de Cristo atribuido a Jean-Baptiste Dexpax, pintor de Toulouse del siglo XVIII. En la sala hay un obelisco en honor del rey Luis XVI de 1775 que sobrevivió a la Revolución francesa. La decoración actual de las paredes y el techo data del siglo XIX, con ciertas restauraciones. Aunque recientes actuaciones han sacado a la luz pinturas con motivos y decoraciones medievales que estaban ocultas. Destaca el artesonado que data de finales del siglo XV.

En la planta baja, se encuentra, el Salón dorado realizado hacia 1505 fue modificado en el siglo XVII con decoraciones barrocas. También, encontramos el Salón de Hércules llamado así por las representaciones en el artesonado de madera de los doce trabajos del personaje mitológico. Fue inaugurado en 1691, fue la tercera cámara de investigación del Parlamento antes de convertirse en la sala de reunión y espera del jurado. Hoy es una sala de trabajo y reunión.

El palacio posee su cour d’assises para juzgar los delitos más graves con jurado. La sala de Toulouse fue construida hacia 1831 y está decorada según el estilo del Segundo Imperio francés, dominando el rojo y dorado. El techo reproduce un lienzo de Pierre Paul Prud’hon, La justicia y venganza divina enjuiciando el crimen, en un marco octogonal, y rodeado por cuatro triángulos donde cuatro querubines llevan rótulos en los que se puede leer: Labor, Religio, Fortitudo, Probitas

En esta sala fue enjuiciado el reciente y conocido caso de Suzanne Viguier, desaparecida en febrero de 2000. Su marido, Jaques Viguier, profesor de derecho en la Universidad de Toulouse 1 Capitole, fue acusado de su asesinato tras las declaraciones de Olivier Durandet, quien se presentó como el amante de Suzanne. En un primer juicio en Toulouse hacia 2009 resultó absuelto por el jurado, sentencia que fue confirmada en apelación por la Cour d’assises de Tarn en marzo de 2010. Su historia ha inspirado una muy recomendable película estrenada en 2018 llamada: Una íntima convicción.

«Arraigado en un pasado lejano, abierto a la justicia del mañana, el nuevo palacio recuerda que durante más de 1000 años se sigue haciendo justicia en Toulouse, en estos mismos lugares.»

Jean-Louis Bec, avocat général

Enlazamos un excelente video del Ministerio de Justicia francés donde se realiza la VISITA GUIADA por el interior del Palacio de Justicia de Toulouse:

Visita guiada al Palacio de Justicia de Touluose
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Pulsa sobre la imagen para ver un libro fotográfico del Palacio de Justicia de Toulouse en issuu

Procesos y juristas del Parlamento de Toulouse

Es difícil resumir la historia de tantos siglos de justicia, por ello mencionaremos algunos procesos famosos que en este lugar se juzgaron y también sus protagonistas.

Aquel primer parlamento medieval, poseía una jurisdicción muy amplía y los parlamentarios del tribunal conocían asuntos muy diversos, si bien, principalmente, los casos tratados eran temas penales, civiles y eclesiásticos. Pero, por ejemplo, hay constancia de que los magistrados tuvieron que resolver algún que otro conflicto en los Juegos Florales, el famoso concurso de poesía instituido en Toulouse hacia el año 1324 donde se recitaban poemas en la lengua de oc.

El siglo XVI fue un verdadero siglo de oro para la ciencia jurídica en Toulouse. La Universidad de Toulouse atrajo a grandes personajes con ideas marcadas por el humanismo como Jean Bodin, Pierre Grégoire, Jean de Boyssonné, Jean de Coras, Etienne Dolet o Arnaud Du Ferrier. 

Una de las figuras más destacadas de este parlamento es, sin duda, Jean de Coras (1515-1572) quien, después de estudiar en Padua y Ferrara, con 21 años fue profesor en la Facultad de Derecho de Toulouse y escribió varios trabajos notables antes de ser nombrado miembro del parlamento donde, entre otras causas famosas, investigó el asunto Martín Guerre. Coras, víctima de la intolerancia durante las Guerras de Religión, fue asesinado en agosto de 1572, durante las matanzas San Bartolomé en Toulouse.

El caso de Martín Guerre

Especialmente famoso fue el caso de Martín Guerre, relatado por el citado jurista y miembro del Parlamento de Toulouse, Jean de Coras, presente el aquel juicio. En el año 1539 Martín Guerre o Guerra originario de Hendaya contrajo matrimonio con Bertrande de Rols, en Artigat, en el sur de Francia. Tras ser acusado en 1548 de un robo de grano, desapareció sin dejar rastro, dejando a su mujer y a su hijo. Diez años más tarde regresó una persona que afirmó ser Martín, contando ciertas confidencias que solo podía conocer él. Fue admitido de nuevo en la familia y aceptado por su esposa. Pero pasado un tiempo, un familiar, por diversas informaciones recibidas, lo acusó de ser un impostor. Fue juzgado en primera instancia y el asunto llegó al Parlamento de Toulouse hacia 1559, donde, a pesar de que su mujer afirmaba que era Martín, fue presentado ante el tribunal el auténtico Martín Guerre quien fue encontrado con motivo del juicio. De esta forma, se descubrió al falso Martín, realmente llamado Arnaud du Tilh, quien había usurpado su lugar tras conocer la historia que el propio Martín le había contado tiempo atrás. El falso Martín fue condenado a muerte. Esta historia ha inspirado libros como el del propio Jean Coras o el de Alejandro Dumas e incluso películas como la premiada el regreso de Martín Guerre protagonizada por Gérard Depardieu o el remake Sommersby.

Fragmento de la película El regreso de Martín Guerre durante el juicio ante el Parlamento de Touluse

Toulouse fue también la patria del jurista Jacques Cujas o Jacobo Cujacio Tolosano (1522-1590), cuyos trabajos renovaron profundamente el estudio del derecho romano a través de la aplicación del método histórico o escuela mos gallicus. Pasó por diversas universidades europeas, negándose a tomar parte en las Guerras de Religión entre católicos y protestantes. Varias primeras obras suyas forman parte de la biblioteca del actual Palacio de Justicia de Toulouse. Tiene dedicada una estatua en la plaza Salin frente a la entrada del tribunal.

Condena a Giulio Cesare Vanini

En esta plaza de Salin fue donde se ejecutó en 1619 tras ser condenado por el Parlamento de Toulouse a Giulio Cesare Vanini,  filósofo y naturalista italiano, considerado un librepensador, como Giordano Bruno, que al atacar la vieja escolástica, ayudó a sentar las bases de la filosofía moderna. Vanini tras estudiar teología, estudió derecho en Padua, y fue ordenado sacerdote, realizó viajes por Inglaterra, Francia, Suiza y los Países Bajos escribiendo e impartiendo clases que colisionaban, en ocasiones, con las ideas católicas. Expulsado de París tras escribir De Admirandis Naturae Reginae Deaeque Mortalium Arcanis (1616), obra condenada por ir contra las teorías católicas.

Dejó París, instalándose en Toulouse con el pseudónimo de Pomponio Uciglio pero sus enseñanzas y forma de vida despertaron sospechas. En noviembre de 1618 fue arrestado acusado de ateísmo y de costumbres antinaturales. Tras un largo juicio ante el Parlamento de Toulouse, tribunal que asumió la jurisdicción del asunto en lugar de la Inquisición o jurisdicción eclesiástica, fue declarado culpable de blasfemia, impiedad, ateísmo, brujería y corrupción moral y condenado a morir en la hoguera el 9 de febrero de 1619 esta plaza frente al palacio de justicia. Una placa homenaje lo recuerda.

«Era bien conocido que el dicente estaba inclinado, incluso totalmente aferrado al feo pecado de Gomorra;  y traído ante los magistrados, respondió, riendo, que él era un filósofo, y en consecuencia estaba inclinado a cometer el pecado de la filosofía»

MALENFANT, secretario del PARLEMENT DE TOULOUSE,  MÉMOIRES  (1617-1619)

Desde el principio, hubo una estrecha relación entre la Universidad y el Parlamento de Toulouse. Muchos profesores fueron magistrados que dejaron para la posteridad obras de doctrina y jurisprudencia. Así, aparecen figuras como la del presidente del Parlamento Duranti quien escribió varias obras como Cuestiones legales antes de ser asesinado en 1589 por los miembros de la Liga católica. Su sucesor, Pierre Du Faur de Saint-Jory, presidente en 1597, uno de los hombres más sabios de su tiempo, reunió en sus Comentarios semestrales cuestiones de derecho planteadas por la práctica en las sentencias del Parlamento. Las preguntas notables y singulares del derecho escrito de Géraud Maynard (1537-1607), publicadas en francés en 1603, tuvieron nueve reediciones, la última en 1751, incluso fueron traducidas al latín y, publicadas en Frankfurt en 1610, donde tuvieron una notable influencia en toda Alemania. En 1617, Bernard de Laroche-Flavin publicó su obra titulada Los trece libros de los parlamentos de Francia, un precioso testimonio sobre los usos vigentes en los tribunales soberanos. 

Durante los últimos dos siglos del Antiguo Régimen, la actividad del Parlamento de Toulouse reúne decenas de miles de sentencias inspirando abundante literatura legal. La doctrina de Toulouse del siglo XVIII refleja el esfuerzo constante de los magistrados para adaptar la aplicación de las antiguas leyes romanas a las necesidades y las realidades cambiantes de su tiempo. De todos los jurisconsultos, François de Boutaric es, sin duda, el más representativo. Su obra más conocida, Les Institutes de l’empereur Justinien. Toda esta actividad tendrá un papel decisivo para la unificación legal de Francia y en la preparación de las futuras codificaciones.

Al final del Antiguo Régimen, el Parlamento de Toulouse tenía la reputación de estar entre los más aristocráticos y más cerrados del reino; Bajo el reinado de Luis XVI, el 97% de sus miembros eran nobles. Habiendo desaparecido la estructura original y con más de 100 magistrados, los cargos eran adquiridos suponiendo una fuente de ingresos para la corona y heredados, quedando la justicia en manos de dinastías familiares.

Pero también, los parlamentos en Francia supusieron, desde el punto de vista político, una fuente de oposición al poder absoluto de la monarquía debido a que poseían capacidad de controlar la legalidad, el llamado droit de remontrance, lo que provocó más de un conflicto al negarse a registrar edictos, ordenanzas o cartas patentes del rey contrarias a las leyes. De hecho, esta oposición de los parlamentos en el siglo XVIII fue apoyada por el pueblo frente a las imposiciones y reformas reales provocando insurrecciones pre revolucionarias.

El proceso Calas

Será en esta época cuando el Parlamento de Toulouse enjuicie un asunto que marcará su propia decadencia, presagio de su próximo final durante la Revolución francesa. Es el llamado asunto Calas donde se condenó a muerte en 1762 al protestante Jean Calas por la muerte de su hijo en un injusto proceso que Voltaire denunció en su famoso Tratado sobre la tolerancia, obra que marcó las bases del derecho a la libertad religiosa y consiguió la rehabilitación de Jean Calas. Debido a la importancia de este proceso le hemos dedicado una entrada completa: El Proceso Calas, Voltaire y el Tratado sobre la tolerancia.

«EL GRAN PRINCIPIO, EL PRINCIPIO UNIVERSAL DE UNO Y OTRO ES, EN TODA LA TIERRA: NO HAGAS LO QUE NO QUISIERAS QUE TE HAGAN»… «ESTA TOLERANCIA NO HA PROVOCADO JAMÁS UNA GUERRA CIVIL; LA INTOLERANCIA HA CUBIERTO LA TIERRA DE MATANZAS»

Voltaire. Tratado sobre la tolerancia. 1763

Durante la Revolución de 1789, la justicia del Antiguo Régimen es eliminada dando lugar a un nuevo sistema de justicia en Francia que llega a la actualidad. En 1794 son condenados a muerte 53 antiguos magistrados del parlamento de Toulouse por orden del Tribunal Revolucionario de París.

L’arrestation de Calas. Musée du Vieux. Toulouse – Casimir Destrem 1879

La catedral de Saint-Étienne de Toulouse

Entre la Place du Salin y la catedral de Saint-Etienne (San Esteban), se formó un auténtico distrito o barrio de poderosos donde los magistrados del Parlamento de Toulouse fueron construyendo sus palacetes (Hôtel) junto a los de los comerciantes y, especialmente, los que trataban con la hierba pastel que, normalmente, eran miembros políticos de la ciudad, capituls, los representantes electos de Toulouse. La hierba pastel (Isatis tinctoria) es una planta que da una tintura azul muy apreciada durante los siglos XIV al XVI. De camino a la catedral aprovecharemos para ver algunos de estos palacetes, aquí podéis descargar una ruta por los palacetes de Toulouse. Son el legado a la ciudad de aquellos magistrados, capitols y comerciantes que, junto a su labor de mecenas de literatos y artistas, incrementaron la cultura en toda Europa. También, muy cerca del Palacio de Justicia se encuentra parte del campus de la Universidad de Toulouse, el Museo de Historia Natural el más importante de Francia después del de París y el jardín botánico des Plantes.

Plaza de la catedral de Saint-Etienne

Desconcertante, sorprendente, peculiar, enigmática, caótica… Estos son algunos de los calificativos que debemos tener en cuenta cuando visitamos la Catedral de Toulouse. Desconcierta este edificio formado por un coro inacabado mal conectado a una nave descentrada de la principal y truncada con distintos estilos.

La catedral de Toulouse es el resultado de una yuxtaposición de edificios inacabados que abarca desde los siglos XI al XVII lo que la convierte en única. Iniciada en tiempos del obispo Isarn (1079) en estilo románico, será hacia el año 1210 cuando se construya la gran nave, llamada raimondine, por ser iniciada en tiempos del conde Raimond VI. Esta nave sigue el estilo gótico meridional y lineas cistercienses.

En el siglo XIII, la influencia de las nuevas catedrales góticas del norte de Francia, produjo en Toulouse dos catedrales. La existente y la que comenzaba a construirse imitando a las norteñas. La idea era demoler la más antigua conforme avanzaban las obras de la nueva pero los planes fueron paralizados y cambiaron. Dificultades económicas, algún incendio y nuevos estilos nos dejaron esta peculiar catedral.

La procesión de los Corps Saints desde la Catedral de Toulouse. Jean II Michel alrededor de 1700. – Óleo Musée des Augustins. Toulouse

Tras dejar la catedral nos dirigimos al corazón histórico de Toulouse: el Capitolio

El Capitolio de Toulouse

Es el emblema de Toulouse. El Capitolio es una joya heredada donde se mezclan el poder y el genio artístico. Es la sede del Ayuntamiento de Toulouse y recibe su nombre por los primeros capitouls, es decir, los representantes de la ciudad desde el siglo XII. La historia del Capitolio como institución y forma de gobierno municipal (capituolat) comienza en el año 1147 cuando los capitulares a cargo de la administración y gestión de la ciudad decidieron edificar una maison commune «una casa común» en el lugar que hoy ocupa este asombroso edificio.

Este sistema de administración municipal gobernó la ciudad de Toulouse desde 1147 hasta 1789 momento en que la Revolución terminó con el Antiguo Régimen y sus instituciones. Este sistema de gobierno capitular se origina durante el condado de Toulouse. El poder de la ciudad se vincula a la figura del conde. En sus dominios los ciudadanos, protegidos por su autoridad, adquieren y garantizan «derechos y libertades» que serán reconocidos y respetados por los señores feudales, los condes de Toulouse, libertades entre las que se encontraba el derecho a elegir a sus representantes. Los notables electos, capitouls, debían cumplir los siguientes requisitos: ser hombre mayor de 25 años, casado, católico, ser dueño de una casa en Toulouse y ejercer una profesión honorable: abogado, fiscal, escudero o comerciante. Solo ellos dirigían la ciudad administrativamente, su defensa como policías, la justicia como jueces civiles y penales en primera instancia, así como, ordenaban las obras necesarias en Toulouse. Los capitouls eran elegidos cada año por los diferentes distritos o capitoulats de la ciudad para constituir el consejo municipal o consistorio. Por supuesto, los capitouls poseían diversos privilegios como exenciones fiscales o evitar la tortura si eran condenados. El número de capitouls durante tantos siglos fue variando quedando fijado en ocho en el siglo XV, cifra que coincide con el número de barrios o distritos que representaban. Las columnas de la portada principal del edificio también son ocho en su honor.

Livre I des annales (1295-1532), chronique 135. Retratos de los capitouls del año 1440-1441

Los consejeros se organizaban tomando el modelo de los capítulos eclesiásticos: capitulum en latín, diminutivo a su vez de caput, cabeza y en un órgano colegiado toman las decisiones importantes para la ciudad.  A lo largo de los siglos, se fueron agregando nuevos edificios a la primitiva casa común para crear una gran ciudad administrativa. Durante el Renacimiento, para otorgar más prestigio y ensalzar sus orígenes, el conjunto pasó a denominarse Capitolium, en referencia a la mítica colina capitolina de Roma. La parte más antigua que podemos ver actualmente es la torre construida en 1525 para conservar los archivos de la ciudad en su planta superior. En la planta baja se realizaban algunas reuniones del consejo de capitols. En el siglo XIX se le añadió el campanario. Actualmente es la sede de una oficina de turismo.

Las cuatro funciones del Capitoulat de Toulouse – Jacques Boulbène. Musée des Augustins. 1576. Alegoría de las funciones de los capitulares: la justicia, obras públicas, hospitalidad a peregrinos, comercio.

Los capitouls poseían funciones judiciales buscando la paz y orden con imposición de penas ejemplares, pero vieron como fueron reducidas sus prerrogativas judiciales por el establecimiento del nuevo orden judicial en el siglo XV, es decir, el Parlamento de Toulouse que en ocasiones anulaban las decisiones de los consejeros municipales, donde muchos de ellos ejercían de abogados en el parlamento. Por cierto, los colores y vestimentas de los capitouls y las de los parlamentarios eran similares.

Desde 1295, los cónsules o consejeros de Toulouse decidieron registrar las elecciones anuales de sus miembros. A partir de 1380 comienzan a incluir referencias históricas y estas anotaciones se convierten en una crónica de la ciudad con once volúmenes que llegan hasta 1787. Cada año se decoraba con retratos de los capitouls y, eventualmente, se incluían escenas religiosas, simbólicas o sorprendentes, estas crónicas toman el nombre de Anales Manuscritos de la ciudad. Desgraciadamente, en 1793, durante la Revolución francesa, una parte de los anales fue destruida por el fuego. En este enlace más información de su contenido.

El Capitolio de Toulouse es, por lo tanto, el fruto de ocho siglos de una historia compleja. La actual fachada es de 1750 obra del arquitecto Cammas y con ella se consiguió armonizar y unificar el conjunto de edificios que componían el Capitolio. El interior del edificio no es menos espectacular. En él encontramos el patio de Enrique IV donde sobre una de sus puertas leemos: Hic Themis dat jura civibus – Apollo Flores Camoenis – Minerva Palmas Artibus «Aquí Themis da la ley a los ciudadanos, Apolo flores a los poetas, Minerva palmas a los artistas». En este patio fue decapitado el duque de Montmorency tras su intento de rebelión contra el rey Luis XIII y su valido, el cardenal Richelieu. El duque, acusado de un crimen de lesa majestad siendo juzgado por el Parlamento de Toulouse, fue condenado y decapitado en 1632. Evento que reafirmó el poder real en Francia que se dirigía hacia la máxima expresión del absolutismo con el rey Luis XIV.

«Aquí Themis da la ley a los ciudadanos, Apolo flores a los poetas, Minerva palmas a los artistas»

Inscripción capitolio de Toulouse

En el interior del Capitolio se encuentra la Sala de los Ilustres, con sus magníficos frescos y donde se pueden contemplar escenas y esculturas de los personajes célebres de la historia de Toulouse, así como, obras de artistas de los siglos XIX-XX. De todas ellas nos quedamos con la impresionante Dura lex, sed lex ou La Loi, la Justice, la Vérité (1905) de pintor Paul Gervais.

Terminamos nuestra ruta imprescindible por Toulouse recorriendo sus calles hasta llegar a la ribera del río Garona donde contemplar lo mucho que nos queda por descubrir de la ciudad como la basílica de Saint Sernin, uno de los dos edificios románicos más grandes de Francia, patrimonio de la Humanidad en la ruta del Camino de Santiago o el sorprendente convento de los jacobinos centro de la orden de los dominicos en la lucha contra la herejía.

Convento de los jacobinos en Toulouse

Donde comer y dormir en Toulouse:

Más información y fuentes:

Turismo Toulouse

Toulouse City Card para moverte por la ciudad y entradas a Museos

http://www.toulouse-brique.com de Frédéric Neupont

https://www.inrap.fr/

Le labyrinthe des greffes du parlement de Toulouse

https://www.archives.toulouse.fr/

Tribunal de apelación de Toulouse

Ruta privada guiada por Toulouse

Libros recomendados: