El Castillo de Loarre. Castillo vendido, olvidado y renacido. Loarre y el compromiso de Caspe

El castillo de Loarre es un icono turístico de Aragón. A tan solo unos 28 kilómetros de la ciudad de Huesca nos espera este castillo con más de mil años de historia.

Loarre es unos de los castillos románicos mejor conservados de Europa y más atractivos de España. Su posición elevada sobre la roca, su grandiosidad junto a su convento y su recinto de murallas redondeadas convierten a este castillo en uno de los más visitados de España.

Fue en el siglo XI punta de lanza de la Reconquista cristiana hacia los territorios del sur defendidos por los musulmanes, base para la conquista de la ciudad de Huesca y también símbolo del origen del reino de Aragón. El Rey de Pamplona, Sancho III el Mayor (1004-1035) ideó una línea defensiva por la zona pre pirenaica, donde Loarre debía desempeñar un importante papel militar. Ya en los documentos se menciona la existencia del castillo de Loarre hacia 1033. El rey de Pamplona en testamento dejó estas tierras de Loarre a su hijo Gonzalo y tras su asesinato por un vasallo, su hermano Ramiro I se convertiría en el primer Rey de Aragón, al unificar los condados de Aragón, Ribagorza y Sobrarbe.

Arquitectos lombardos fueron sus primeros constructores. Ideado como fortaleza y residencia real fue ampliado por el hijo de Ramiro I, Sancho Ramírez. Este monarca peregrinó a Roma para hacerse vasallo del Papa, otorgó a Jaca su fuero, acuño moneda propia, el dinero jaqués, y murió herido por una flecha en el sitio de Huesca en el año 1094.

Durante el reinado de Sancho Ramírez, el castillo de Loarre será ampliado con la construcción hacia año 1070 de la iglesia-convento de la orden de San Agustín. Conviven en el mismo espacio soldados con religiosos, es el preludio de las órdenes militares religiosas.

Nosotros desde su centro de recepción de visitantes y tras un breve vídeo explicativo de la historia del castillo, comenzaremos una visita junto a un guía que nos mostrará las distintas estancias del castillo.

Vista 3d del castillo de Loarre

Pasada la primera puerta de la muralla, a pie de la roca, desde la puerta de acceso, donde encontraremos una inscripción y un famoso capitel con unos monos: uno se tapa la boca, otro mira; Ver, oír y callar; arranca la escalera, de un solo tramo, cubierta con bóveda de medio cañón. Es una construcción de lo más impresionante en el castillo, siendo una magnífica solución ideada para salvar el desnivel desde el acceso. En su primera mitad se abre la puerta de la cripta dedicada a Santa Quiteria donde encontraremos, si estamos atentos, un perro en sus muros grabado.

Entrada del Castillo de Loarre

+ IN DEI NOMINE. HIC REQVIESCIT FAMVLVS DEI TVLGAS QVI OBIIT PRIDIE KALENDAS DECEMBRIS IN ERA M C XXX 1111 QVI LEGERIT ISTAS LITERAS ORET PATER AVE MARIA REQVlE VT ILLE REQVIESCAT IN PACE

En el nombre de Dios. Aquí descansa el siervo de Dios TULGAS, que murió el 30 de noviembre de la era 1134 (= año 1096). Quien lea estas letras, rece un Padre nuestro, Ave María y Requiem para que descanse en paz

Inscripción en la entrada del castillo de Loarre
Escalera del castillo de Loarre

Castillo vendido

Finalmente, conquistada Huesca por el rey Pedro I en 1096, el castillo de Loarre, poco a poco, fue alejándose del frente musulmán que retrocedía y perdía Zaragoza. Loarre, lejos de las guerras, fue puesto en manos de tenentes como un bien de realengo, cedido previo pago. El castillo pasará a manos de infanzones y órdenes religiosas.

Durante el siglo XIII, época de las Guerras de la Unión en Aragón, las tensiones entre los nobles defendiendo sus privilegios frente al poder real, provocan saqueos y revueltas y, también, pleitos en la Corona de Aragón. Uno de aquellos pleitos fue entre los procuradores de la villa de Loarre y los ejecutores del testamento de Pedró de Ayerbe, señor noble del lugar, por los daños causados tiempo ha por este noble a los hombres y bienes de Loarre. El pleito fue ganado por los de Loarre conforme a sentencia dada en Zaragoza el 7 de julio de 1326. En ella se establecía que la población debía recibir una buena cantidad de dinero. Pero, a la vista de la cantidad (unos 176.000 sueldos jaqueses de los bienes de la familia noble Ayerbe), el rey Alfonso IV de Aragón ‘el Benigno’ (1327-1336) compensó a los de Loarre, previa cesión de derechos de crédito a su favor, otorgándoles un privilegio fechado en Zaragoza el 16 de marzo de 1328. Privilegio que contenía los siguientes puntos: Privilegio de franqueza, libertad e inmunidad a todos los hombres de Loarre y sus lugares y aldeas, a los que eximía del pago de mil sueldos jaqueses anuales y de «toda otra pecha, subsidio, pedido, servicio y cualquier otra exacción real, así como de la prestación de hueste, ejército y cabalgada».

Carta de Alfonso IV a su portero para que no molestara ni agraviara a los hombres de Loarre para un viaje a Granada, por poseer éstos un privilegio de exención y redención. 28-1-1331 FHA

Además, el castillo de Loarre y la villa convenía que no fuesen separados de la Corona y, Alfonso IV, se comprometía solemnemente «a no dar, conceder, vender, enfeudar, empeñar, permutar, ni en manera alguna enajenar o separar de la Corona de los reinos de Aragón y Valencia y del condado de Barcelona el lugar, castillo y aldeas de Loarre, que deberán estar conexos, unidos y anexos siempre e inmediatamente a la Corona real».

El sucesor de Alfonso IV, el rey Pedro IV el Ceremonioso, célebre por su enfrentamiento con Pedro I de Castilla el cruel en las Guerras de los dos Pedros y por sofocar las nuevas revueltas de la Unión entrando en Valencia condenando a muerte a los rebeldes con torturas como echar por la boca, previa fundición, el bronce de las campanas que anunciaron la rebelión, también vendió Loarre.

No es de extrañar, ante este panorama, que el rey Pedro IV olvidara privilegios y promesas y vendiera al baile general de Aragón, Pedro Jordán de Urriés, el castillo, la villa de realengo y aldeas de Loarre con sus hombres y mujeres, cristianos, moros y judíos, con toda la jurisdicción alta y baja, mero y mixto imperio y con todos los derechos, por la cantidad de 12.000 sueldos jaqueses.

Pactada la vuelta al poder regio del castillo tras la muerte de Urriés y su señora, Pedro IV confirma el privilegio de 1328 y declara que si en el futuro el rey daba, vendía o enajenaba el dominio de Loarre, los vecinos de la villa y aldeas no vendrían obligados a reconocer el señorío de otra persona.

Pero, no fue así, Loarre se volvió a vender. El rey Martín I el Humano (1356-1410) rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Cerdeña y conde de Barcelona, ocupado en sus guerras en Italia, el 29 de octubre de 1408, vendió a su consejero Ramón de Mur, baile general del reino de Aragón, el castillo, villa y aldeas de Loarre por 2.000 florines de oro de Aragón, que el comprador había entregado a Juan de Plano, doctor en leyes. Se añadió a la operación una cláusula de retroventa a favor de la Corona, conforme a la cual si el rey devolvía dicha cantidad de florines más los gastos realizados en el castillo, la venta se consideraría no realizada y todo volvería a la propiedad real.

El florín aragonés fue una moneda de oro de unos 3,50 gramos cuyo valor osciló entre los catorce y los once sueldos aragoneses. Toma el nombre del florín, moneda originaria de Florencia, imitada en toda Europa. Era llamada así porque tenía grabado un lirio o flor de los Médici. El florín de Aragón imitó en el anverso la iconografía de San Juan Bautista y en el reverso el lirio, emblema de Florencia pero con el nombre del reino de origen.

En momentos de apuros de económicos los reyes aragoneses disponían de sus propiedades cediéndolas a nobles que pasaban a la primera jurisdicción del señor, con lo que ello suponía para sus habitantes, vasallos de señorío. Pero la muerte del rey Martín en 1412 pondría al castillo de Loarre de nuevo en la primera escena de la Corona de Aragón.

El Compromiso de Caspe

La muerte del Rey Martín I el Humano sin descendencia en 1410 puso a la Corona de Aragón en un largo interregno de dos años que fue resuelto mediante un pacto, arbitraje o compromiso que fue firmado en la población de Caspe en 1412. Pacto que cambiará la historia de España.

Martín I el Humano. Rollo genealógico de los reyes de Aragón y Condes de Barcelona, principios del siglo XV, Monasterio Biblioteca de Poblet.

Días antes de su muerte en Barcelona, el rey Martín I fue preguntado ante testigos si debía ser elegido el candidato de mejor derecho por justicia previo examen de los mismos.

«¿Senyor plau-vos que la succesió de vostres regnes e terres aprés obte vostre pervingue a aquell que per justícia deurà pervenir, e que·n sia feta carta pública?»

Pregunta Ferrer de Gualbes, ciudadano y conseller de Barcelona hasta en tres ocasiones. Actas del archivo de la Corona de Aragón, Generalitat, N-962(2) folios 23v-r-v y 38r-v 1406-1410

La respuesta real fue afirmativa. La solución pasaría por un proceso y designación del nuevo rey por el Parlamento General de la Corona: reino de Aragón, Valencia y condados catalanes. La tarea no era fácil: designar rey en justicia.

Fueron cinco los candidatos de entre sobrinos, nietos y otros parientes cercanos a la dinastía del rey Martín: Fadrique de Luna, Jaime II de UrgelAlfonso de Aragón el Viejo, que falleció durante este proceso y fue sustituido por su hermano Juan de Aragón y Foix, Luis de Anjou, y Fernando de Trastámarael de Antequera, infante de Castilla.

Eran demasiados candidatos con derechos y también muchas posibilidades de guerras civiles con la desmembración de la poderosa Corona de Aragón. De hecho, hubo bandos, revueltas y asesinatos como el del arzobispo de Zaragoza en 1411, a manos de Antón de Luna, partidario de Jaime II de Urgel.

Los parlamentos miembros de la Corona convencidos de la necesidad de mantenerla unida llegaron a la solución pacifica de pactar y estudiar los derechos de los candidatos. Tras la concordia de Alcañiz, que dispuso en treinta artículos (pdf) cómo debía ser el procedimiento para llegar a la proclamación del rey de Aragón por la vía de la justicia, fueron elegidos nueve hombres de leyes y eruditos reconocidos que serían quienes determinarían el mejor derecho y quien sería el candidato a rey de la gran Corona aragonesa. Fueron elegidos tres por cada uno de los principales del Reino: Aragón, Valencia y los condados catalanes. Estos hombres fueron:

Tras 2 meses de deliberaciones, el elegido por consenso resultó ser un infante castellano de la Casa de los Trastámara con ascendencia aragonesa: Fernando I de Aragón, abuelo de Fernando el Católico. Fue proclamado rey el 28 de junio de 1412 en Zaragoza jurando en Cortes.

«Era cosa de gran maravilla ver la conformidad que en este tiempo hubo entre las congregaciones de Aragón y Cataluña, y cuán fácilmente se reducían sus voluntades y opiniones a todo lo que convenía al bien universal»

Jerónimo Zurita. 1512-1580. Anales de la Corona de Aragón
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Acta Original con la elección realizada por los 9 compromisarios de Fernando de Antequera, infante de Castilla, como rey de Aragón. Documento escrito sobre vitela. Perteneció a Domingo Ram, obispo de Huesca, y ha sido conservado desde entonces por la familia Ram.

La decisión no fue aceptada por los partidarios de Jaime II de Urgel que, aconsejado por Antón de Luna, se negó a reconocer como rey a Fernando I y se alzó en armas contra el nuevo rey en 1412.

Los escenarios de esta sublevación fueron la fortaleza de Buñol, propiedad del conde de Urgel, la ciudad de Balaguer, capital de su condado, y el castillo de Loarre como plaza principal defendida por la familia Luna, último refugio de los partidarios del Conde de Urgel, que después de derrotados en Balaguer, donde el conde de Urgel fue hecho prisionero y sufrió cautiverio hasta su muerte, en Loarre resistieron hasta finales de 1413, acaudillados por la abadesa de Trasobares, doña Violante de Luna, quien soportó un asedio de tres meses. Doña Violante, prima de Antón y también amante, tuvo que capitular, siendo ella la única que fue hecha prisionera.

Doña Violante quedó presa en Loarre bajo la custodia de don Pedro de Urrea, siendo, posteriormente, puesta en libertad por las presiones de su tío el papa Benedicto XIII, el papa Luna. Pero cuentan las leyendas que el fantasma de doña Violante aún anda por el castillo de Loarre junto al Conde Don Julián, preso hasta su muerte en Loarre. Don Julian fue gobernador de Ceuta y cuentan que permitió la entrada a la península de los árabes en venganza contra el rey Rodrigo por la violación de su hija, Florinda la Cava.

Castillo olvidado

Pero este imponente castillo, lejos de los campos de batalla, cayó en el olvido y durante siglos fue abandonado. En el siglo XVI el pueblo de Loarre ubicado en el interior de sus murallas se trasladó a una zona más abajo. El castillo tan sólo quedó como lugar para peregrinaciones religiosas a cargo de la Cofradía de Santa María del Castillo y como cantera para otros edificios. Loarre seria un lugar de recuerdo para viajeros que, atraídos por su silueta mimetizada con la montaña, lamentaban su abandono, imaginando que era obra de romanos.

Codex Valentinus donde aparecen los primeros dibujos del castillo de Loarre hacia el S.XVI -XVII . BNE

«… acércase el viajero, llega, entra, y ve que los viejisimos muros se desploman las bóvedas desaparecen y los arcos que los sostenían van cayendo mutilados. Que las elegantes ventanas de estancias, que ya no existen, sólo destacan en el aire; que las ortigas y malas hierbas crecen en los antes lujosos pavimentos y que el único adorno de los antiguos salones es el musgo, la hiedra y las flores silvestres que por todas partes cuelgan en festones. Con razón se ha dicho que nunca, como en el castillo de Loarre, se presentó tan risueña la destrucción» 1878

De Madrid a Panticosa: viaje pintoresco a los pueblos históricos, monumentos y sitios legendarios del Alto Aragón. Soler y Arqués, Carlos (1836-1896) 1878
Grabado Castillo de Loarre 1844

El castillo de Loarre, 1906 monumento nacional. Hoy Loarre

El castillo de Loarre no fue el único castillo en España que fue abandonado pero si fue uno de los primeros castillos en ser protegido. Durante el reinado de Isabel II, junto a las desamortizaciones, por la Real Orden de 28 de agosto de 1844, confirmada por Real Orden de 24 de septiembre de 1845 se crearán las Comisiones provinciales de patrimonio y se realizarán las primeras declaraciones como monumentos histórico-artísticos de los bienes más relevantes y en peligro.

Su castillo feudal, antiquísimo, no es hoy más que un montón, de artísticas ruinas, muros informes enlazados por los restos de grueso torreón, que recuerda al espectador las luchas sostenidas al pie de aquellas piedras que hoy, destruidas en parte por la humana acción, desafían el poder lento del tiempo que todo lo consume. 1884

Unos cincuenta años más tarde, junto con la ordenada creación del catálogo monumental y artístico de la Nación por provincias en 1900, con la ayuda e interés del párroco de Loarre, Joaquín Torres, apoyado por el pueblo, puso en manos de la Comisión Provincial de Monumentos en 1904 la urgente e imperiosa obra de consolidación del castillo para evitar su pérdida. Tras dos años de gestiones, con el apoyo de políticos como Manuel Camo, alcalde y senador de Huesca, se consiguió que, por real orden de 5 de mayo de 1906, el Castillo de Loarre fuese declarado Monumento Nacional.

A principios de siglo XX, solamente se registran en España 128 monumentos protegidos, frente, por ejemplo, a los 3.648 que hay en Francia en 1913.

En este post tenéis más información sobre la historia de la protección legal de los castillos en España.

  Expediente relativo a la declaración de Monumento Nacional al Castillo de Loarre 1905
 Expediente relativo a la declaración de Monumento Nacional al Castillo de Loarre en 1905

Pero las inversiones y actuaciones reales no llegaron hasta 1913, previo apoyo también de políticos como, Miguel Moya, diputado de Huesca y los estudios históricos de Ricardo del Arco y Garay. En estas primeras actuaciones fueron realizadas obras de restauración que facilitaron su conservación. El arquitecto encargado de esta primera decisiva intervención fue Luis de la Figuera Lezcano.
Fueron eliminadas yedras de las torres, cerradas las grietas y consolidadas las bóvedas y techumbres, descegados ventanales. Se eliminaron retablos y pinturas en la iglesia quedando libre la mesa de altar en piedra y los bellos capiteles.

Mirador de la reina. Castillo de Loarre grabado de 1905

Lo peculiar de este castillo es que sus espacios no fueron rehabilitados para ser usados en una nueva función, el arquitecto Luis de la Figuera marcó la línea de no reconstruir, ni añadir nada al mismo.

En los años 1930, 1940 y 1950 se realizaron obras de acondicionamiento y mantenimiento. En los años 70 se realizaron actuaciones como el asfaltado de acceso, luego vendrían otras. En los años 1980, 1996 y 2009, obras de mantenimiento, acondicionamiento general y mejoras como el centro de visitantes con tienda, cafetería, zona de audiovisuales y parking. 

Loarre Torre de la Reina

Gracias a estas primeras intervenciones, planteadas con ciertos criterios científicos y alejadas de las reconstrucciones en estilo, hoy podemos realizar esta visita guiada (descarga de plano pdf) por todo el castillo, y tras la subida por la escalera principal, encontramos el acceso a la iglesia de San Pedro, la gran joya de Loarre, de estilo románico compuesta de un tramo de bóveda, una nave con crucero con una gran cúpula y un ábside semicircular con sus arcos, columnas y capiteles. Son unos ochenta y dos capiteles esculpidos con motivos ornamentales como lazos, geométricos, vegetales y animales como aves fantásticas y, también alguna narración bíblica.

Iglesia de San Pedro Castillo de Loarre

Tras pasar por varias estancias como los calabozos, llegaremos a la zona del recinto primitivo del castillo, donde se han conservado dos torres, las denominadas del Homenaje y de la Reina, la Torre de la Reina se sitúa junto a la primitiva puerta de acceso al recinto con tres ventanas dobles de arcos con ajimeces. En el amplio patio, conocido como el jardín de la reina, encontraremos los aljibes y las subidas a las torres. La torre del Homenaje tiene una altura de 22 metros.

Ventanas ajimezadas en la torre del castillo de Loarre
Chimenea en la torre del castillo de Loarre

Igualmente, encontraremos los restos de otra torre al norte, la pequeña iglesia de Santa María, también llamada oratorio o capilla de la reina y algunos lienzos de muralla y el mirador de la reina, un gran ventanal de arcos semicirculares y dos capiteles con motivos florales. Todo ello levantado al modo del románico lombardo.

Iglesía de Santa Maria en el Castillo de Loarre

«¿Quién al contemplar aquel mágico castillo, medio oculto entre las brumas del último crepúsculo, no recuerda escenas de los bélicos tiempos medios, el centinela en el espeso muro, las horribles cadenas, el puente levadizo, el ruido de las armas, los aprestos de la mesnada, el estridente choque de los hierros, la ojiva por donde asoma su lánguido rostro la cautiva, el salon expléndido y el vagabundo trovador, enamorando a la dama y abriéndose paso al son de sus inspiradas endechas?»

De Madrid a Panticosa: viaje pintoresco a los pueblos históricos, monumentos y sitios legendarios del Alto Aragón. Soler y Arqués, Carlos (1836-1896) 1878

No es de extrañar que el castillo de Loarre sea uno de los más visitados y que se utilice como escenario para el rodaje de películas, El Reino de los Cielos del año 2005 de Ridley Scott o Miguel y William de 2007 dirigida por Inés París, han tenido a Loarre en sus fotogramas.

Pelicula el Reino de los cielos. Escena con el castillo de Loarre
Miguel y William

Por cierto, la entrada en el Castillo incluye la entrada en la Iglesia de Loarre y en la Colegiata de Bolea

Fuentes y más información:

Castillo de Loarre Web oficial

Las intervenciones de Luis de la Figuera en el castillo de Loarre, Huesca (1913-1916) ALEX GARRIS FERNÁNDEZ (pdf)

http://www.castillodeloarre.org/

http://www.compromisodecaspe.es/

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